por Paco
Buenos Aires, Argentina.
13 de abril de 2025.
Vivimos en una sociedad que se solidariza cuando algo la conmueve. Pero que no posee nada que la conmueva en el cotidiano. Está desposeída de la mirada que se detiene en el otro, en lo mínimo, en el presente.
Nos plastificaron la porosidad humana por la que se nutría la vida. Nos cambiaron el compartir por amor (del ritual, del arte, de la reunión), por deseo adictivo (de la distracción, de la diversión, del entretenimiento maratónico).
La culpa no es de la sociedad, no. Hay un sistema diseñado y operando para que la mayoría no pueda otra cosa.
La insensibilización es un programa, una aplicación que nos scrollea los días y los años pasan sin que nos demos cuenta.
Han diseñado hasta salidas falsas. Nos señalaron falsos caminos de escape que retornan una y otra vez a la gran sala de tortura social donde seguimos intercambiando nuestro tiempo de vida por aquello que produce una riqueza. Una riqueza que, no solo no podemos disfrutar, sino que además nos obligan a desear, para finalmente acabar pagando una entrada para consumirla.
Y así, en loop.
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Fuente: https://www.instagram.com/reel/DH_N7PXx1Dj/?igsh=MXkwcDF6d3B0d3BxcQ==