por Paco
Buenos Aires, Argentina.
2 de abril de 2025.
Caminar Malvinas fue uno de los peregrinajes más impactantes, estremecedores y espirituales que hice. Todavía sigo procesando emociones, pensamientos, sentimientos, angustias, imágenes, sonidos, ilusiones, contradicciones, sensaciones táctiles, olores, relatos y no sé cuántas cosas nombrables e innombrables más.
Mi experiencia personal no es importante, pero cerrando los ojos y situándome vívidamente en esa tierra negra patagónica, increíblemente inmensa y anclada en medio del Atlántico Sur, sintiendo que estoy parado ahí hoy, 10 años después, me atrevo a decir: hay que caminar Malvinas.
Cada persona nacida en Argentina debe caminar Malvinas.
Caminar las Malvinas te atraviesa la humanidad, la conciencia, el espíritu, el dios propio y ajeno, y por último la argentinidad.
En las Malvinas se respira muerte y dolor. Y solo se las conoce caminando sus cerros. Malvinas no puede incorporarse leyendo. Hay que ver y oír Malvinas.
Aún están entre nosotros los hombres y mujeres que sobrevivieron a la masacre que fueron lanzados por la infame Junta Militar que gobernó de facto nuestra nación. Un conflicto bélico completamente desequilibrado por donde se lo analice.
Malvinas es una causa política y territorial, un enclave del colonialismo todavía latente, que se volvió carne en el Pueblo por la sangre y lágrimas que nos costó.