por Paco

Buenos Aires, Argentina.

20 de marzo de 2020.


El Lejano Oriente ya no es tan lejano. El avance técnico y tecnológico de la Humanidad facilita el traslado masivo de personas de un punto a otro del planeta. Detrás de ellas, su huella… el rastro de sus fluidos corporales; y junto a sus fluidos, cualquier virus que las persona portemos. Somos seres que contaminan a su paso.

Así es como este virus, originado en China, atraviesa todas las fronteras sin ser detectado y se instala en el cuerpo de cualquier ser humano sin distinción de nacionalidad, raza ni género.

SARS-CoV-2 es la nomenclatura técnica asignada al virus que provoca la nueva enfermedad COVID-19. De ahí su nombre en inglés es Novel Coronavirus Disease (Nueva Enfermedad por Coronavirus). El número 19 corresponde al año que se identificó este nuevo Coronavirus: iniciada en 2019 en la ciudad de Wuhan, China. Este es sólo uno de los tantos Coronavirus que sabemos que existen. La diferencia con otros reside en que esta mutación es nueva y los seres humanos no teníamos anticuerpos para afrontarlo. La otra novedad –a diferencia de otros Coronavirus ya conocidos– es que la tasa de transmisión (contagio) de este Coronavirus es altísima (por múltiples factores, entre ellos la falta de anticuerpos de la población humana).

El virus COVID-19 es un nuevo patógeno que es altamente contagioso, puede propagarse rápidamente y debe considerarse capaz de causar enormes impactos en la salud, la economía y la sociedad en cualquier entorno. No es SARS y no es influenza. Construir escenarios y estrategias solo sobre la base de agentes patógenos conocidos corre el riesgo de no aprovechar todas las medidas posibles para retrasar la transmisión del virus COVID-19, reducir las enfermedades y salvar vidas.

Una cuestión de sentido común

Del mismo modo que el avance tecnológico nos permite contraer virus a una mayor velocidad, los avances en esta materia también nos permiten enfrentar esta pandemia con mayor inteligencia colectiva y de manera más veloz –más rápido que nunca antes en la historia de la humanidad–.

Nunca antes estuvimos tan conectados y conectadas alrededor del mundo. Nunca antes tuvimos la oportunidad de enviarnos información los unos a los otros de manera tan veloz. Nunca antes.

Tampoco jamás estuvimos todos los seres humanos enfrentados a una amenaza externa. Millones de personas especializadas en diferentes disciplinas conformando una red ad-hoc planetaria contra una pandemia. Épico, realmente.