por Paco

Buenos Aires, Argentina.

29 de marzo de 2025.


Repaso mi historia de vida como un eco confuso. El tiempo se vuelve lento y espeso en soledad. La soledad me hace sentir la edad del Sol. Se abre un abismo en el pecho. Un abismo oscuro y silencioso. Vacío.

En la gestación, el territorio. En el nacimiento, la familia. En el desarrollo, la cultura. En el devenir, lo social.

Tocó individualismo y tecnocracia. Vivencia pendulante de extremo a extremo.

4.500 años parece tener esta vida. Me enfrento a la edad del Sol. Siento el frío de la soledad.

La soledad no es estar solo. La soledad es no sentir el querer de un otro.

Que nadie llame. Que nadie venga. Que nadie busque. Que nadie quiera querer. No sentir el afecto, el cariño, el calor. No sentir el amor canalizado hacia uno.

Las propuestas son el éxito y la libertad. La libertad no es nada sin otros para compartir. La libertad no es nada sin tiempo libre. El éxito material es inútil y envejece rápido. El éxito material nos arrima al abismo de la soledad.

La soledad es el abrumador sufrimiento actual. La depresión y la ansiedad son sus síntomas.

No hay éxito alguno en la soledad. No hay libertad alguna en la soledad.

Sentimos soledad, cada quién por su lado. Desunidos.

Migró el amor. Se dejó el barrio. La plaza está vacía. Lo familiar es complejo. Lo complejo nos es familiar. Se atomizaron las amistades. Se perdió naturaleza y naturalidad. Se forzaron personas y personalidades.

Falta comunidad. Falta comunión. Falta ritual. Faltamos.

Reencontremos. Amiguemos. Busquemos. Queramos. Volvamos. Amemos. Ahora. ¡Ya!